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Equo Melilla rechaza la política de agua de la Ciudad Autónoma por ineficaz e insostenible.

La última visita del Secretario de Estado de Medio Ambiente, confirma la continuidad de la política de grandes obras, grandes inversiones pero nula gestión. En este caso el proyecto de un nuevo módulo de la desalinizadora no mejorará el abastecimiento de agua, ni su calidad, pero sí puede que el precio del agua suba para los melillenses. Queremos recordar a los melillenses que Europa obliga a pagar a los ciudadanos por los recursos naturales que consuman, en este caso el agua. La desalinización de agua de mar es el tipo de abastecimiento más caro que existe, ya que al fin y al cabo es cambiar petróleo por agua, que es lo que utilizamos para generar electricidad en nuestra ciudad.
No llegamos a entender como una ciudad de 80.000 habitantes puede consumir 30.000 metros cúbicos diarios de agua, haciendo un cálculo correspondería a cada habitante 375 litros diarios por persona/día, sin embargo los datos oficiales según el INE son de 140 litros persona/día. Dónde va a parar esa diferencia de agua, que salvando las inevitables pérdidas de la red o los consumos urbanos, es demasiada diferencia, ya que en Melilla no hay un consumo agrícola, turístico o industrial.
Hay consumos ocultos como los que se pueden estar realizando en el campo de golf o el lago de la Granja Agrícola. Consumos que no son de recibo en un lugar como el norte de África con altos índices de evapotranspiración. Por otro lado no nos creemos que los consumos de estas dos instalaciones vengan de las aguas depuradas, que si bien las acometidas desde la depuradora existen, observamos como los pozos cercanos a estas instalaciones están en funcionamiento.
Las cuentas no nos salen porque si el consumo de agua en España ronda por habitante al día los 150 litros, aunque contabilicemos pérdidas y usos urbanos razonables por habitante, podemos considerar que 200 litros puede ser una cantidad adecuada con la que trabajar, por tanto un consumo diario de 16.000 metros cúbicos al día, por debajo de la producción actual de la desaladora (20.000 m). Los acuíferos en su día producían 25.000 metros cúbicos, aunque esa cifra es una sobreexplotación, se podría mantener una captación sostenible de unos 10.000 m3. Por tanto consideramos que la combinación de agua de acuífero con la actual desaladora puede abastecer de manera sobrada y equilibrada a la ciudad de Melilla en disponibilidad, calidad y precio.
En toda esta errática política de aguas nos preguntamos para qué sirve el pantano de las Adelfas, que fue una gran inversión con un gran impacto ambiental. En la actualidad y por lo visto no abastece de agua a la red y en todo caso y según el Secretario de Estado su contribución en un futuro y después de otra inversión más sería tan solo la de 3000 metros cúbicos diarios.
La actual política del agua no es más que una continuidad de la política del hormigón que nos ha llevado a esta crisis. Una buena gestión del agua basada en el ahorro, la eficiencia, el control de fugas, el pago por tramos y la eliminación de usos no sostenibles, que obtenga agua de los acuíferos hasta su límite sostenible y se apoye en al agua desalada sería lo ideal para mantener un buen precio del agua sin más inversiones ni impactos sobre el medio ambiente.