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EQUO DENUNCIA UN INCREMENTO BESTIAL DE LA POLÍTICA DEL HORMIGÓN EN MELILLA.

Treinta millones de euros en hormigón de muy dudosa utilidad

A pesar de la crisis, a pesar del poco territorio, a pesar de que ni las empresas ni trabajadores de la ciudad participan en estas obras, a pesar de haber anunciado un plan de movilidad, a pesar de que las obras públicas son con diferencia los gastos más grandes con los que nos enfrentamos; entre la Ciudad Autónoma y el Ministerio de Fomento pretenden comenzar en solo este año, nada menos que tres nuevas carreteras y el cubrimiento del río. El valor total de estas obras se calcula aproximadamente en cerca de nada más y nada menos que 30 millones de euros.
Increíble cifra para no generar ni puestos de trabajo, ni industria, ni riqueza, ni valor añadido, ni servicios a la sociedad.
A parte de la inútil inversión del Río de Oro, se pretende construir una carretera paralela al aeropuerto, de dudosa utilidad, otra carretera desde el polvorín al poblado de Cabrerizas, de aún menos utilidad, y hasta una segunda carretera de circunvalación a solo cuarenta metros de la anterior. Es increíble pero es cierto.
Todo esto huele muy mal, y el tema urbanístico y todo lo relacionado con el hormigón, no es un tema que se esté debatiendo en la ciudad. Es increíble que se pase de puntillas todos estos grandes gastos cuando sí que se están discutiendo muchos otros temas de menor coste y entidad, como la semana náutica, subvención de ediciones de libros o las subvenciones deportivas, que si bien deben discutirse, son solo una porción ínfima de los gastos de inversión en la ciudad.

El coste de oportunidad es enorme, con esos 30 millones de euros se pueden realizar una cantidad de proyectos para la ciudad que pueden generar empleo para muchos miles de parados de nuestra ciudad. La ciudadanía dormida y pasiva no debería dejar pasar estos proyectos basados en el hormigón que son absolutamente contraproducentes que lo único que hacen es dejar dinero a unos pocos dilapidando el poco dinero y maltratando nuestro ya muy deteriorado territorio.